MARTINA HINGIS, SÍMBOLO DE LA PRECOCIDAD TENÍSTICA.


Buenas tardes!

Antes que nada. ¿Qué tal? ¿Cómo lleváis el confinamiento? Espero que estéis todos/as bien y al menos se os haga lo más llevadero posible esta cuarentena.

Por mi parte os traigo un nuevo post y, la verdad, que lo tenía bastante claro desde hace días sobre qué iba a hablar. Más bien sería sobre quién. Y es que hace unos días, en una de las veces que estaba colgando alguna foto en el Instagram de mi Club, vi una publicación de la Martina Hingis, dónde escribía que se cumplían 23 años de la primera vez que se proclamaba número 1 del mundo, siendo la jugadora más joven. Y es de ella sobre quién me apetece hablaros.

Me hace especial ilusión hablar sobre ella porque recuerdo que cuando tenía unos 8 o 9 años, y yo era por aquel entonces una pequeña tenista, empecé a seguirla mucho y me convertí en una fan más de Hingis. Seguía por la televisión con mucho entusiasmo todos los partidos que disputaba. Esa tenista que tenía la manía de no pisar las líneas de la pista.

La jugadora enamoró a mucha gente por su sólido juego y su impecable volea, además de su carisma, personalidad y sonrisa. Ganó cinco Grand Slams antes de cumplir los 20 años. Ha tenido una carrera llena de éxitos pero también con algunos sinsabores que hasta en dos ocasiones le hicieron retirarse, una por una lesión de tobillo y otra por una acusación por haber consumido cocaína.

Si repasamos un poco su biografía nos encontramos con que igual tampoco fue una casualidad que fuera tenista, ya que tanto su madre como su padre eran tenistas, y le pusieron Martina por la tenista Martina Navratilova. En cuanto supo andar ya tenía una raqueta en sus manos.

Eslovaca de nacimiento, sus padres se divorciaron cuando ella tenía 4 años y a los 7 se marchó con su madre a Suiza. Su madre fue una figura esencial en su vida, fue su entrenadora durante todos esos años de grandes éxitos. Con tan sólo 14 años debutó como profesional en el Open de Zurich en 1994 y abandonó definitivamente los estudios. 1997 fue su año, sólo se le escapó Roland Garros. Steffi Graf era la reina por aquel entonces. Y el 31 de marzo de 1997, con tan sólo 16 años Martina Hingis llegó a lo más alto proclamándose número 1 del mundo, siendo la jugadora más joven de la historia.

Martina subió rápido a lo más alto pero poco a poco se fue apagando. Seguida por la prensa, querían saber de sus noviazgos, su afición por los caballos, las diferencias entre sus padres, fueron alguno de los motivos por lo que se fue apagando. Además, en 2001 tuvo que operarse de los ligamentos de su tobillo derecho y el volver a las pistas lo tenía complicado por aquel entonces. Aún así, consiguió regresar tres años después, pero por poco tiempo. En una rueda de prensa comunicaba que lo volvía a dejar. El motivo: un positivo por cocaína en un análisis de orina que se le realizó en Wimbledon. Ella siempre lo negó.

Seis años después volvió. Tenía aún ganas de competir y decía que le encantaba estar en la pista. Logró 13 coronas en dobles y 7 en mixtos, siendo ésta su última temporada triunfal. A sus 37 años (en el 2017) anunció su retirada definitiva.

Si queréis saber que hace en la actualidad simplemente podéis seguirla en su Instagram @martinahingis80. Y nada, espero que os haya entretenido un poco leer estas líneas y, ¡mucho ánimo! Pronto volveremos a las pistas para disfrutar de nuestro deporte favorito.

Recordad que también podéis seguirme en Instagram y Facebook (@clubtennisvanessapark).

Nos leemos en el próximo post.

Noelia Puig.

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